jueves 20 de agosto de 2009

En las noches.


Cae la noche y con sus sombras
me apresto a reencontrarte.
Deseo anhelante la fuerza de tu abrazo
donde mi cuerpo encaja de manera perfecta.
Tus brazos tienen mi medida justa,
cálidos y envolventes, fuertes y seguros.
Yazco sobre mi lecho y antes de que tú llegues
él se anticipa, me besa en los párpados cerrados,
en los labios tibios y callados.
Si yo le doy la espalda inventa otras argucias
porque quiere adueñarse de todos mis sentidos,
amante demandante es el insomnio.

María

lunes 20 de julio de 2009


La noche es oscura y fría

se oyen los grillos en medio del silencio,

el lago brilla con lunas artificiales

y todo ello lo cubre el peso de tu ausencia.


María

jueves 16 de julio de 2009

Ausencia


Si tan solo me miraras el sol calentaría mi piel
y llegaría hasta lo más profundo, hasta los huesos
el frío que tu ausencia me provoca terminaría
si tan solo me miraras.

Todo tendría sentido otra vez
el ciclo noche y día, tiempo y distancia
si yo fuera consciente de tu presencia
y de tus ojos posándose en mi cuerpo.

Pero tú no estás, tus ojos aun en la imaginación
se niegan a mirarme
no encuentro la respuesta
las palabras son un eco hueco, vacío, sin sentido.

Si tan solo me miraras aun furtivamente o
con tristeza, con rabia quizá o condescendencia
sería suficiente para pasar un día más,
la noche nublada y silenciosa plagada de fantasmas.


Si tan solo me miraras...

María

martes 30 de junio de 2009

Las voces.



¿Exceso de trabajo intelectual? Stress.

Hace tres días él escuchó esa voz por primera vez. Era mi voz llamando a la editora.
Ella no respondía y continuaba ensimismada en su lectura, entonces suavemente le dijo: te llama. - ¿Cuándo? dijo ella.
-Hace un momento te llamó ¿no la escuchaste?
-No. Se dirigió al primer piso ¿Deseas algo? preguntó.
-Respondí: No te he llamado.
-¡Lo ves! no me ha llamado, te has confundido.

A la mañana siguiente estando en el primer piso escuché su voz, la voz de siempre, algo infantil y muy dulce:
-Signora, Signora. Era la editora.
Me asomé respondiendo a su llamado. ¿Qué se te ofrece? pregunté.
-Respondió, nada, no te he llamado.
Regresé y recordé el episodio del día anterior. Menos mal que estás cosas no me incomodan pensé.

Hoy conversábamos de nuevo en el primer piso él y yo. Salió al balcón a tomar algo de sol y el perro corrió alegre a reunirse con él. De pronto lo escuché decir al perro, regresa que te está llamando. Yo no había emitido palabra alguna. Entonces le pregunté, ¿acaso me escuchaste? y me dijo sí, llamaste al perro y por eso le ordené que entrara. Le aclaré que yo no lo había hecho.

Ambos nos reímos y no quisimos darle importancia al asunto. Nuestras mentes racionales no pierden el tiempo con estas pequeñeces.

Por la tarde estaba yo en la planta baja muy tranquila dispuesta a la lectura, todo estaba listo, el café caliente y recién colado, el libro, los anteojos. El perro había tomado su lugar comódamente dispuesto a hacerme la mejor compañía. De pronto sonó el timbre y fui a ver quién era. Al no ver a nadie pregunté en voz alta ¿quién es? y no obtuve respuesta. Dí unos pasos para regresar pensando que algún chiquillo travieso a pesar de la lluvia se divertía tocando el timbre y escapando, pero oí voces y volví sobre mis pasos. Antes de proferir palabra alguna escuché mi propia voz diciendo ¿quién es? ¿quién es?


miércoles 3 de junio de 2009

Poesía para leer cuando llueve...


Somos historia ajena


una lengua de siempre


un parto natural


después de tiempo


ni qué pedir ni qué dar


llegamos tarde


ya todo estaba hecho.




Carmen Espinoza Maldonado.




Poesía para leer mientras llueve.

viernes 29 de mayo de 2009

Esta nube sobre mi cabeza

Fantozzi es un personaje bastante inusual, desafortunado como solo puede serlo un personaje de película (al menos eso espero).
Esta semana sin embargo me prestó su nube, la inicié resfriada, con dolor de oídos, con ese vértigo que le acompaña y que me es tan familiar.
Más siendo tan valiente o imprudente ayer decidida me dirigí a mis clases de italiano. La mañana había sido espléndida y la tarde llegaba cubierta de nubes. Impermeable listo, libros listos y decidida partí. No alcancé a llegar a mi destino cuando se desató una tempestad con tanto de relámpagos y truenos (les temo tanto) pero mi acompañante estaba más asustada que yo así es que fui valiente.

Solo que no esperaba el granizo. Nos golpeó sin miramiento alguno. No llegamos a la clase, nos refugiamos en un negocio mientras el pianista acudió en nuestra ayuda. Regresamos empapadas.
Pero soy optimista, sonreí, tomé una ducha caliente preparé un delicioso chocolate y me dispuse a leer.

Hoy es mi cumpleaños. Me levanté muy decidida a dar el paseo matinal con los perros. El sol asomaba aunque la mañana era fría. Caminé por esas nuevas veredas, entre el verde césped y la sombra de los pinos. Me sentí relajada, disfruté del paisaje y emprendí el regreso. ¡Oh, no! un terrible tirón en la pierna. Sonreí. No me daré por vencida.

No había servicio de internet. No pude contestar una llamada porque no llegué a tiempo al teléfono. No hubo pastel, no pude ir al pueblo pintoresco de mis sueños a comer. Fui a mi clase de hoy y la pierna dolió nuevamente, el resfriado regresó, el dolor de oídos.

Pero también recibí las llamadas de gente que sé que me quiere y me extraña, flores maravillosas, un globo inesperado del pianista, su brazalete. Ahora me tomaré un analgésico. Me voy temprano a la cama, retomaré la lectura de ese libro en italiano. Haré el recuento de todo lo bueno y hermoso que ha ocurrido en mi vida este último año. Si estornudo agradeceré que sea un simple resfriado.

Espero que la nube de Fantozzi regrese pronto con su dueño.

martes 12 de mayo de 2009

E.

Los recuerdos llegaron como natural y espontáneamente llegan en estas fechas de festejos. Ahora que estoy física y relativamente lejos de mi tierra, se vistieron de tiras de papel de china de brillantes colores, formaron cadenas en la percepción de la imagen visual pero en otra distinta enlazaron recuerdos.
La recordé: a ella. No es mi madre, era mi abuela. La recuerdo sentada en el quicio de su puerta, con sus vestidos de largas y amplias faldas que recogía y metía en medio de sus piernas. Después parsimoniosa ungía sus cabellos con aceite de coco y peinaba esos largos y finos cabellos oscuros, haciéndose dos trenzas. Luego tomaba la hoja de tabaco y con la calma que solo algunas personas logran aprender enrollaba un puro. Todavía puedo verla, lo encendía y exhalaba con un placer hedonista. Se detenía a mirar a su alrededor. No puedo saber qué pensaba pero su vida ciertamente estuvo llena de eventos interesantes.
La recordé por la forma en que era festejada por sus hijos cada día de las madres. Mis tías y primas adornaban su casa con cadenas de papel de china de colores. Desde muy temprano con la música estridente de los sones chilenos, con el brasero ardiente cocinando una enorme olla de pozole. Con el ir y venir de sus hijas preparando todo. Con las visitas de hijos, nietos y bisnietos. Con los regalos. Con ella al centro de todo.
Cuando murió sé que no se fue del todo. Sé que en su tumba todavía hay música, hijos llegando con flores, con sus cadenas de papel de china, con sus recuerdos, es el momento en que ella está ahí. Ella al centro de todo.

martes 21 de abril de 2009

Inés y Valentina

Inés


Es un nombre.


Es un rostro de mujer.


Un rostro que refleja dolor, miedo, indignación e impotencia.


Es una mujer, no solo un nombre ni solo un rostro.


Su historia una que se repite a través de los tiempos con otras mujeres en otros lugares.


Estaba en su casa cuando al improviso ellos entraron. La violaron. Mataron a su hermano. Ahora vive sumida en el miedo por la vida de su marido y de sus hijos, ha denunciado pero no obtiene respuesta.


Valentina


Ella lavaba ropa en el río quizá pensando en todo lo que debía hacer al terminar ahí, quizá gozando del rumor del agua al fluir bañando la tierra y haciendo brillar las piedras. Quizá cantaba o quizá no. De repente los ruidos y las palabras fuertes, los ocho hombres que preguntaban por los encapuchados...un culatazo, el miedo la recorre, su estómago se encoge y siente un vuelco visceral porque sabe lo que puede ocurrir. Uno se acerca le rompe la falda y la viola, los demás miran. Después de unos minutos viene el segundo a repetir esa acción. Ella está a merced de ellos, de su fuerza. Quienes lo hicieron no han sido castigados.



Dos pensamientos vinieron a mí cuando leí esta noticia, primero recordé una película llamada "El violín" que trata sobre el mismo tema. El segundo una frase oída al caso: "La violación no se trata de sexo, se trata de poder".


Los culpables, violadores con o sin uniformes, ejercen su poder, el de ser más fuertes, el de disponer de armas, el de intimidar, el de ser impunes. Eran soldados y no creo que todos sean así pues no se puede ni se debe generalizar.


Lo irónico es que se deba tener miedo de aquellos que nos deben proteger.


Lo irónico es que hechos como estos empañen la labor de restaurar el orden, de combatir el narcotráfico, de luchar contra el crimen. El poder corrompe dicen, pero yo creo que lo que está corrupto es el hombre, su corazón violento. Es el no poder ver en esas mujeres otros seres humanos, personas que merecen respeto ¡Qué ultraje vil! ¡Qué vidas mutiladas!


Historias reales que superan la ficción del cine, de los autores. Que desafortunadamente se oyen, se leen, indignan pero no pasa nada más. Prevalece el status quo.


Que nada se mueva.



Ambas sucesos ocurrieron en el estado del que soy originaria y al que tanto amo.

sábado 18 de abril de 2009

Pensamientos...



Leves, volátiles, incesantes. Cuántos han cruzado por mi cabeza sin lograr aferrarlos para escribir. Algunos los he cultivado como el de la foto y adornan el balcón, me gusta salir, mirarlos y extasiarme con su color y forma. Sufrieron por el granizo pero ahí están todavía. Los otros vuelan y regresan, me digo ahora sí, esta vez los escribo pero una u otra cosa desvían mi atención. Será que no estoy sola.


El jueves en la tarde llovió, me asomé y vi las gotas gruesas de lluvia que caían y explotaban en el pavimento de la calle. Coronas cubiertas de gemas se formaban al impacto. Recordé la lluvia de mi puerto, torrencial, vehemente, feroz en contraste con el "chipi chipi" como le llaman aquí a esa llovizna fina y tan característica de esta ciudad. Era inusual. Unos minutos y cesó y dejó paso a una lluvia suave, casi un rocío...al improviso el aire se hizo frío y un sonido desconocido inició un concierto de percusiones. Un golpeteo incesante contra el techo, los vidrios, los autos. Pequeños granizos que parecían canicas de cristal blanco empezaron a caer. En las macetas una decoración inusual era esa cubierta blanca, mis magníficas flores rotas. Yo contemplaba todo.


Después el sol se abrió paso entre las nubes grises para regalar sus rayos crepusculares. Entonces tomé mi gabardina y salí a la calle, caminé y aspiré el aroma de la lluvia, caminé sobre una alfombra de pétalos de jacarandas y brotes verdes que había en el parque producto de la granizada. Sentí el viento fresco contra mi cara, me gocé de la soledad de las calles en penumbra. Recordé.



jueves 5 de marzo de 2009

Botero

Botero...




te estamos esperando.




"El dolor de Colombia"
Exposición de Fernando Botero.
A partir del 28 de marzo 2009.

domingo 1 de marzo de 2009

Persiguiendo






Persiguiendo sueños.




Esperando por ellos.




Luchando por alcanzarlos.




Tocándolos con los dedos.



Conjugando el presente.





¡Maravillosa sensación!

jueves 12 de febrero de 2009

Un paseo por Los Tecajetes

Una pequeña cascada



Uno de los estanques



Estanque con tortugas


No faltan las escaleras.



sábado 7 de febrero de 2009

Tres historias











Conchita.



Después de dos horas que duró su examen en la Universidad Nacional Autónoma de México Concepción Torres Villarreal, consigue su título como Doctora en Ciencias Biológicas. Más de cincuenta años en la docencia y el deseo de realizar un sueño.



En su vida cuatro hijos, 14 nietos, 11 bisnietos.



Y ese día la sonrisa de satisfacción.












Chayito.



Inició su carrera deportiva a los 80 años corriendo por primera vez en Xalapa, Ver. Maratonista, longeva, campeona. Era voceadora en la colonia Nápoles.





Cosechó 104 triunfos, obteniendo 31 medallas en competencias internacionales y 72 en nacionales, en carreras de mil 500, 800, 400 y 200 metros.



Dos hijas, 15 nietos, 30 bisnietos y 10 tataranietos.



Falleció sin llegar a los 100 años de edad como era su deseo.











Adriana




Muy joven, sonrisa preciosa, contagiosa. Ella es abogada, escritora, conferencista, desde hace diez años imparte pláticas de superación personal y liderazgo.




Casada desde hace un año dice que jamás pensó que algún día alguien pediría su mano. En sus frases hay humor pero al verla su mensaje no necesita palabras. Se puede.


Adriana nació sin brazos pero con una determinación increíble. Sus preciosos pies sustituyen esa carencia física. Aunque con ligereza diga que hace todo con las patas verla es impactante pues hace todo con una facilidad y entusiasmo que son de admirarse.

Estas historias fueron noticia en los últimos días, las identifica su amor por lo que hacen, su voluntad y determinación. Su alegría de vivir.


martes 13 de enero de 2009

Cambios






¡Vaya cambio! Llegué a un lugar donde las personas no pueden ser anónimas, donde el que te vende el pan o la verdura te conoce y se interesa por cómo estás. Donde te alertan si habrá mal tiempo para que tomes precauciones, te aconsejan la cantidad de gas que necesitarás durante esta temporada invernal. Donde las tradiciones se rescatan, se respetan y se celebran. Los niños y los jóvenes todavía pueden salir a las calles y jugar, platicar, convivir. En contraste con el puerto cosmopolita, frenético, donde se vive despierto las 24 horas del día, donde las tradiciones se mezclan con las del país vecino y a decir verdad las nuestras salen perdiendo. Por eso me encantó escuchar los cantos de los niños y "La rama"...naranjas y limas, limas y limones, más linda es la virgen que todas las flores...como preludio al día de navidad.






Este lugar es hermoso aunque seguramente lo fue más en otros tiempos. Lo describen como un jardín colgante, como morada de dioses, rico en una flora exuberante y maravillosa, con un rocío llamado "chipi-chipi", la humedad y su característica niebla: la ciudad de las flores.






También es una ciudad donde se aman las artes, se enseñan, se practican, se ven, se palpan, se escuchan. Observo. Los chicos con sus instrumentos que van a la facultad de música tan cercana a mi casa. Los alumnos de la escuela de danza con su vestimenta tan característica, las muchachas de figura menuda y piernas firmes y fuertes. Los jóvenes con una postura impecable.






El trabajo de los jardineros es digno de admirarse. Hay muchos parques, grandes, pequeños, por toda la ciudad. Parques bastante limpios y bien cuidados, seguros para caminar aun en la noche. Pocas, muy pocas noches con cielo despejado en las que puedan verse la luna y las estrellas. Lluvia y niebla, a veces ligera, otras espesa. Los vientos característicos de la zona, "nortes" como les llaman aquí, fuertes y veloces que dejan como regalo para el día siguiente mucho frío.






Amo esta ciudad porque me ha curado el insomnio. Porque las manecillas de mi reloj se han vuelto perezosas y me gusta el nuevo ritmo que han aprehendido. Me gusta despertarme escuchando las campanas de una iglesia cercana, escuchar el silbido del tren en las tardes, las voces peculiares y cantarinas de los vendedores.









Me gusta porque estoy contigo.



jueves 18 de diciembre de 2008

La ciudad.

La ciudad se ha vestido de luces, se engalana con innumerables flores de nochebuena que adornan los faroles, los parques, las casas y el ayuntamiento. El gigantesco pino del parque principal es visible, primero por su altura después porque cuajado de focos de colores y nos ofrece una bella imagen en las noches frías características de este lugar. Compite gentilmente con el pino artificial que montaron unas calles adelante y donde los padres fotografian a sus hijos sonrientes.



Al fin encontré casa. La mudanza me dejó exhausta. Ahora veo las montañas algunas veces cubiertas por la niebla. Los días han sido fríos y alguno con un viento que no susurra sino que gime desgarradoramente y pasea por las calles de la ciudad como reclamando su territorio al encontrarse frenado por los edificios y las casas. Es un viento gigante y poderoso que derriba a su paso lo que encuentra. Que penetra por los resquicios tocando todo con su aliento helado. Esta vez no es el susurro del viento o la brisa marina que canta canciones viejas que acarician y tranquilizan la mente y besan el alma. No es la faceta suave y amante sino su lado fuerte y dominante que te lleva a donde él quiere. A temer, a ser precavido, a reconocer que la fuerza de la naturaleza es superior. Es un recordatorio.


He encontrado este árbol que ejerce un encantamiento en mí. Con el heno colgando de sus añejas ramas como brazos. Quise guardarlo y aquí quedará atrapado.


Amo esta ciudad que para mí es nueva. La sigo descubriendo cada día, cada tarde, cada noche. Amo los contrastes con mi puerto. Hubo un momento de gran nostalgia por todo lo que ha quedado allá, un momento fugaz porque entonces volví la mirada hacia este nuevo entorno y recordé que hay una ciudad entera por descubrir.