
La niebla cubría todo, el chipi-chipi, esa lluvia menuda parecida al rocío de la mañana nos bañaba. La tarde cayó y el reloj puntual y mecanicamente marcó la hora. El público era escazo por las condiciones del tiempo y por tratarse de un evento al aire libre. Algunos como yo con el paraguas abierto para no mojarnos y cubiertos con abrigos, gorros y bufandas permanecimos ahí dispuestos a escuchar.
La música inició y el aire se llenó con las notas de los instrumentos y las voces de los cantantes. Las melodías navideñas atrajeron a la gente. Tú estabas ahí dirigiendo todo, tocando y con esa gotera persistente sobre tu cabeza.
Y yo amé ese sábado inusual para un concierto al aire libre en el parque de la ciudad, amé esa niebla surrealista que nos envolvía a todos, esa oscuridad carente de luces pero eficaz para no distraernos de la música. Y tú, tú odiaste la gotera sobre tu cabeza y el frío que helaba tus manos mientras tocabas el piano.
5 comentarios:
Ah no, me niego a creer que esa foto también la hiciste con tu móbil. Buena entrada, como todas las tuyas, y parece que tenemos en común la lluvia. Esta lluvia de invierno que de momento no cesa.
Felices fiestas!
ESpléndido tu micro que desconozco si tiene "algo de verdad".
Como quiera que sea, las imágenes atraviesan esa niebla y llegan perfectamente.
Bicos.
P.D.
Aprovecho para dejarte mis mejores deseos.
¿¡Bufandas!? ¡Bufanda! ¡Buuuufaaandaaaa!
Que el año que entra sea mejor que el que acaba y peor que el venidero.
Un beso y felices fiestas
Caminante:
Esa foto no es mía, sino tomada de la red. Ha habido lluvia aunque escapamos de ella hace una semana.
Fonsilleda:
A veces la realidad supera la fantasía.
Falso Profeta:
Me es permitido el uso de bufandas.
Froiliuba:
Gracias por los buenos deseos que son recíprocos.
Publicar un comentario en la entrada